5 beneficios de estirar, más allá de la flexibilidad
Crecí con la disciplina de la danza, y por lo tanto practicando ejercicios de estiramiento constantemente. Sin embargo, lo hacía siempre con el ojo puesto en la bala de la flexibilidad. Y probablemente si tú también creciste practicando ballet o alguna otra disciplina como gimnasia o patinaje artístico, hayas tenido una experiencia muy similar. Si por el contrario, tus actividades físicas no implicaban ser flexibles para un mejor desempeño, la importancia que le hayas dado a estirar quizá haya sido mínima o nula.
Es así como el stretching se ha vuelto genéricamente un sinónimo de intentar tocar los pies, abrir un poco más las piernas, sin pensar en por qué. O quizá si pensamos en razones estas se parezcan a: para conseguir que ese movimiento que antes parecía imposible se vuelva, poco a poco, más accesible. Sin brindarle realmente un valor intrínseco, y solo valorarlo en cambio, en favor de hacer bien el split.
Pero estirar, o el stretching como se suele nombrar por su popularización como práctica en EU, es realmente beneficioso sin necesidad de una disciplina alterna a la cual favorecer.
Hay algo que me gusta del stretching y que va mucho más allá de cuánto puedes abrir una pierna o qué tan cerca estás de pegar tu frente a las rodillas. Es una pequeña pausa para volver al cuerpo, moverlo con atención y darle un poco de espacio.
Y no me malentiendas. La estética de un buen penché (básicamente un split estando de pie), o un excelente grand jettè o un saut de chat (variaciones de split en el aire). Siempre será algo que me motive a estirar, sin embargo ahora soy consciente de que incluso sin ese fin, el stretching me brinda otros beneficios, mucho más importantes para la vida misma, de los que no quiero perderme jamás.
1. pUEDE AYUDAR A PREVENIR LESIONES
Si te digo que el estiramiento puede prevenir una lesión, quizá tu mente (acostumbrada a hacer inferencias) piense: “Ah, claro. Por eso hay que estirar antes de hacer ejercicio.” Pero stretching y calentamiento no son lo mismo.
Cuando haces un calentamiento antes de correr, bailar o entrenar, estás preparando tu cuerpo para la actividad que vas a hacer. Esto se logra elevando su temperatura, activando los músculos y haciendo que tu cuerpo pase progresivamente del reposo al movimiento. El stretching puede formar parte de ese proceso, pero no es lo mismo que calentar.
Entonces, ¿a qué me refiero? Aquí estoy hablando sobre los beneficios de estirar por sí mismo y de hacerlo con regularidad.
No estoy hablando de estirar para que tu cuerpo esté listo para la siguiente actividad. Piensa en tu cuerpo como algo que entrenas no solamente para hacer ejercicio, sino para vivir. Un cuerpo que puede moverse más y mejor tiene proporcionalmente mayor libertad para responder a los movimientos que le pedimos.
Durante nuestras actividades cotidianas, hacemos todo tipo de movimientos inesperados: agacharnos para recoger algo, alcanzar un objeto, subirnos a una silla, tropezarnos, recuperar el equilibrio, levantarnos del suelo o reaccionar cuando algo nos hace perder estabilidad. Y si eres como yo, quizá chocar involuntariamente contra encimeras, paredes y cuanto objeto se cruce por tu camino… te ocurra más de lo que te gustaría admitir.
Cuanto más acostumbrado está tu cuerpo a moverse y tolerar distintas posiciones, menos peligrosas resultan esas situaciones cuando ocurren.
Y esto se vuelve especialmente importante conforme envejecemos. El stretching no va a impedir que te caigas, ni mucho menos va a convertirte en inmortal. Pero mantener la movilidad puede darle a tu cuerpo más herramientas para responder. Recuperar el equilibrio, cambiar de posición, levantarte del suelo o absorber un movimiento que no estaba planeado.
CONTRATA TU SEGURO PERSONAL CONTRA ACCIDENTES
Si lo ves desde este ángulo, el stretching se convierte en tu propio seguro contra las lesiones. Claro que, al igual que un seguro de coche, hay accidentes que el stretching no puede cubrir. Eso no quita que ambos sean prioritarios. Desde mi perspectiva, esta es la razón más importante para mantener el hábito de estirar.
Siempre recuerda que hay una diferencia importante entre estirar y forzar. Siguiendo la metáfora del coche, mi papá cuando me enseñaba a manejar me recalcaba la importancia de escuchar el motor, para saber cuándo te está pidiendo un cambio de velocidad, o cuando algo no va bien.
Lo mismo ocurre con nuestros cuerpos durante una sesión de stretching. Debemos estar atentas a nuestros límites. Podría parecer que necesitamos forzar nuestros límites para que el stretching funcione y por fin alcance ese split. Pero hacer eso solo aumentará el riesgo de que te lesiones en ese mismo momento. Lo cual, invalidaría su beneficio principal. Tu cuerpo no es el enemigo, no tienes que ganarle. La meta es trabajar CON tu cuerpo para ir ampliando poco a poco aquello de lo que es capaz.
2. Favorece la circulación
Si no hago algún tipo de esfuerzo activo para ejercitarme, mi vida tiende naturalmente al sedentarismo. Y si no te dedicas al mundo fitness, probablemente te pase lo mismo. Pasamos la mayor parte del día, sentadas, acostados o de pie. No hay mucha variación. Incluso, si vas al gym, el ejercicio de fuerza se suele realizar en esas mismas rígidas posturas.
Hay algo muy particular que ocurre después de pasar mucho tiempo sentada o en una misma posición. Cada que me pasa, lo nombro de la misma manera, “estoy tiesa”. El cuerpo empieza a sentirse pesado, rígido, como si necesitara recordar que puede moverse. “Me siento oxidada”, diría cuando quiero retomar una clase de ballet después de un largo tiempo sin bailar.
Una rutina constante de estiramiento puede ayudar a activar la circulación y a devolverle un poco de vida a esas partes del cuerpo que llevaban demasiado tiempo quietas. Si también estarás sentada, pero en mariposa, en squash, en split (o hasta donde el cuerpo te permita llegar). También estarás parada, pero llevando tu frente a las rodillas, tocando el piso, girando el torso. Y también estarás acostada, pero tomando tu talón y subiendo una pierna a la vez. Es decir, con el stretching, nos salimos de la rigidez habitual.
Y al aprender a escuchar tu cuerpo, sabrás cuándo necesites estirar más, la espalda un día. Y la extensión de las rodillas al día siguiente.
3. Calma la mente y ayuda a liberar estrés
Este es, quizá, mi beneficio favorito: “estar presente”.
Otra vez voy a echarle la culpa al estilo de vida actual, pero es que es verdad que ya no podemos hacer una cosa sin pensar en las cientos más que tenemos pendientes.
Para estirar realmente tienes que estar ahí.
Tienes que notar dónde sientes tensión. Respirar. Quedarte unos segundos en una posición. Darle tiempo al cuerpo para soltar, en lugar de pedirle que haga algo inmediatamente.
Y claro, mientras haces todo eso, bajas el ritmo mental. No es que tus pendientes se desaparezcan. Simplemente al conectar con tu cuerpo y con tus sensaciones en tiempo real, tus sentidos atrapan a tu mente.
Y ésta, acostumbrada a escapar para pensar en sus ansiosas preocupaciones, no puede. Que no es que no lo intente, eh.
Un par de veces durante el stretching pensarás en si sacaste el cobertor de la lavadora, como me ha sucedido ahora mismo.
Más, al sentarte, estirar las piernas a lo largo de tu tapete y bajar el cuerpo al suelo, la conexión con tu cuerpo será inevitable. Y tu mente regresa a ti. Meditar le dicen por ahí.
Por eso me gusta pensar en el stretching como un momento para mí, una pequeña pausa de las cotidianeidades que me arrastran al modo zombie. Cuarenta minutos de stretching semanal marcan toda la diferencia para mi. Se convierten en la definición de la filosofía de “vivir despacio”. Espero que tu experiencia en “The Slow Room” represente lo mismo para ti.
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4. AYUDA A MANTENER UNA MEJOr postura
Como bailarina, la postura es lo primero que se aprende, y a la vez, lo primero que se pierde cuando estás fuera de práctica. Desde tu primer año en danza te enseñan a elongar el cuerpo.
El ejercicio mental que me enseñaron desde el día uno, lo sigo implementando y enseñando cuando doy clases. Se trata de imaginar que tienes un hilo que brota de la punta de tu cabeza. Y que alguien, muy al estilo titiritero, te hala hacia arriba en todo momento.
Y poco a poco aprendí a activar el abdomen, cerrar las costillas, rotar hombros hacia abajo y hacia atrás, meter “pompa” , apuntar empeines, rotar posiciones de pies desde la cadera, extender rodillas. Vaya, es todo un trabajo de activación desde la punta del pie hasta la coronilla. Como puedes darte cuenta, hay mucho más que recordar que solo “párate derechita”.
Durante las sesiones de stretching estamos constantemente recordando estas indicaciones. Así como, aplicando las correcciones constantes en nuestros cuerpos para adoptar la postura “ideal”. Entonces, al implementar el stretching no solo esporádicamente sino como hábito, nuestra mente aprende.
AUTOMATIZA TU MEJOR POSTURA
Aprende a observar nuestros cuerpos, a cantar internamente la lista de correcciones, mejorando así la postura. Y se automatiza, se vuelve una ruta de pensamiento diaria. Cómo cuando manejas de tu casa al trabajo y ni cuenta te das.
Es básicamente lo opuesto a cuando pasamos horas frente a una computadora o mirando el teléfono. El cuerpo termina adoptando las posiciones que más repite. Y quizá se sientan cómodas en el momento, pero no necesariamente nos hacen sentir bien después.
El objetivo no es convertirnos en una utopía de persona con postura impecable en toda ocasión. Esto sería totalmente inviable y agotador. Un objetivo más realista y completamente beneficioso del stretching, es enseñarle al cuerpo a regresar a una postura elongada.
Una buena postura, a su vez implica muchos beneficios. La manera en la que te proyectas ante el mundo cambia positivamente. Tus órganos se acomodan mejor respetando sus espacios dentro de tu torso. Tus músculos se activan, lo cual siempre es favorable en términos de tonificación. Incluso la manera en la que los pliegues se forman puede cambiar, propiciando menos papada o quizá menos llantas en el abdomen. Y absolutamente todas estas ventajas promueven una autoestima saludable.
5. Sí, también aumenta la flexibilidad — y el rango de movimiento
No podía faltar. Llegamos al beneficio que probablemente esperabas encontrar desde el principio. Al estirar estamos trabajando la mejora de la flexibilidad.
Y la flexibilidad tiene beneficios para muchas disciplinas, especialmente las artísticas como ballet, patinaje artístico, gimnasia. Y también para artes marciales, como karate o MMA. Para quienes crecimos en estas disciplinas resulta sumamente atractivo poder alargar músculos y tejidos. Lo suficiente, para lograr las formas ideales de nuestra disciplina.
Pero hay otra idea que me parece todavía más interesante: el rango de movimiento. Esto se refiere a cuánto puede moverse una articulación. Está sumamente relacionado, a la flexibilidad pero no son exactamente lo mismo.
Mejorar nuestro rango de movimiento, logra que nos sintamos cómodas en muchas más posiciones el cuerpo. Puede ser algo tan sencillo como poder levantar los brazos con mayor facilidad, girar mejor el cuello, agacharnos más cómodamente o sentir que nuestros movimientos cotidianos requieren menos esfuerzo.
También puede significar que logre hacer un split sin dificultad. Pero incluso, si no llegas a eso, obtendrás beneficios. El objetivo es darle mayor libertad de movimiento al cuerpo.
Estirar también puede ser una forma de volver
En medio de un día lleno de pendientes, pantallas, mensajes y cosas que resolver, puedes parar unos minutos a estirar y volver a sentir que tienes un cuerpo.
Me encanta compartir un poco de las cosas maravillosas que el ballet ha dejado en mi vida. Una de ellas definitivamente es el stretching. Y lo mejor es que no tienes que ser o haber sido bailarina para implementarlo en tu vida.
Solo necesitas un poco de disposición.
Así como el stretching, hay muchos otros beneficios que la danza ha aportado a mi vida. Como por ejemplo, el lente con el que veo la vida. Te invito a leer más en Celeste Ballerina.
Nos vemos en The Slow Room.
invítame a un cafecito…
Siempre diré que sí.
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